Recibir un requerimiento de la Agencia Tributaria genera nervios, pero en la mayoría de los casos se resuelve sin mayor problema si se responde bien y a tiempo. Ignorarlo o responder tarde es lo que suele convertir un trámite sencillo en un problema serio.
Qué es un requerimiento y por qué llega
Un requerimiento es una solicitud formal de información o documentación por parte de la AEAT. Puede originarse por varios motivos:
- Discrepancias entre lo declarado y la información que Hacienda recibe de terceros (bancos, empresas, otros organismos).
- Selección aleatoria dentro de un plan de control tributario.
- Comprobación de una devolución solicitada.
- Verificación de datos concretos de una autoliquidación.
Tipos de requerimiento más habituales
- Requerimiento de información: pide justificantes o aclaraciones sobre datos concretos (por ejemplo, una deducción aplicada).
- Procedimiento de verificación de datos: revisión limitada, normalmente sobre errores aritméticos o discrepancias simples.
- Procedimiento de comprobación limitada: más amplio, puede revisar varios elementos de una autoliquidación, aunque no puede requerir contabilidad mercantil completa.
- Inspección: el procedimiento más profundo, con capacidad para revisar toda la documentación contable y fiscal.
Plazos de respuesta
El plazo habitual para responder a un requerimiento es de 10 días hábiles desde la notificación, aunque puede variar según el tipo de procedimiento y lo que indique el propio requerimiento. Es fundamental leer la notificación completa: ahí figura el plazo exacto y qué documentación se pide.
Cómo responder correctamente
- No dejes pasar el plazo. Si necesitas más tiempo, puedes solicitar una ampliación antes de que venza el plazo original.
- Aporta exactamente lo que se pide, ni más ni menos. Aportar documentación no solicitada puede abrir nuevas líneas de comprobación.
- Responde por escrito y a través de la Sede Electrónica, conservando el justificante de presentación.
- Si no entiendes qué se te pide, consulta con un asesor antes de responder: una respuesta mal planteada puede generar más preguntas de las que resuelve.
Consecuencias de no responder
No responder a un requerimiento no hace que desaparezca. Puede derivar en:
- Una sanción por no atender el requerimiento, independiente de la cuestión de fondo.
- Que la Administración regularice de oficio con la información que ya tiene, que no siempre te beneficia.
- El inicio de un procedimiento más amplio (por ejemplo, pasar de una verificación de datos a una comprobación limitada o inspección).
Errores frecuentes
- Confundir un requerimiento con una simple notificación informativa y no actuar.
- Responder verbalmente en la oficina sin dejar constancia por escrito.
- No guardar copia de la documentación aportada.
- Dejar que caduque el plazo de alegaciones tras la propuesta de liquidación, si la hay.
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Este artículo tiene carácter informativo. Para tu situación concreta, consulta con un profesional cualificado.